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CONVOCATORIA: CONCENTRACIÓN CONTRA LA PRIVATIZACIÓN FRENTE AL ÁREA DE GOBIERNO DE LAS ARTES DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID




















Viernes 8 de julio a las 10:00 h frente al Área de Gobierno de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid (C/ Montalbán, 1).

LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS PÚBLICOS HA DE SER PÚBLICA

Si estás en contra de la privatización de las actividades culturales de las bibliotecas municipales, únete en una protesta pacífica donde realizaremos cuentacuentos, club de lectura, talleres literarios, etc. Las actividades culturales de la Red de Bibliotecas Municipales pasarán a privatizarse a partir del curso 2011-12. Estas actividades (cuentacuentos, talleres de poesía, escritura creativa, clubs de lectura, tertulias filosóficas, inglés, informática, cursos de cine, etc) eran gratuitas para los usuarios y venían siendo gestionadas por el Ayuntamiento de Madrid, quien contrataban directamente al profesorado (sin intermediarios ni subcontratas). Con la privatización de dichas actividades las condiciones cambiarán drásticamente, tanto para profesores como para usuarios.

¡Por una cultura sostenible, plural, de acceso libre y no vinculada al estricto beneficio!








AFINIDADES: ENTREVISTA A JORDI DOCE por PERROS EN LA PLAYA (LA OFICINA EDICIONES, 2011)

*Recientemente mi amigo Jordi Jordi Doce respondió a las preguntas que le planteé tras haber leído su maravilloso libro Perros en la playa (La Oficina Ediciones, 2011).

ÓSCAR CURIESES. ¿Qué diferencias hay entre Hormigas Blancas y Perros en la playa?

JORDI DOCE. Básicamente, algo que ya has observado en una de las preguntas de este cuestionario: un mayor desarrollo, quizá, de algunas entradas, una escritura más discursiva, bien sea en forma de entrada de diario o de apunte ensayístico. Sospecho que lo personal está más presente en este nuevo libro, o que lo está de manera menos sublimada y estilizada que en Hormigas… Algún lector cercano también ha percibido un mayor peso de la experiencia vital o íntima y también un tono más amargo, más desencantado… Es posible.

ÓC. ¿Cuáles son tus referentes a la hora de abordar estos cuadernos de escritura? Citas muchos de ellos pero quizá algunos te parezcan más importantes que otros. ¿Hay imprescindibles en el género?


JD. Creo que he mencionado a la mayor parte de mis padres protectores en un momento u otro de la escritura de estos cuadernos: el Julien Gracq de Letrinnes y Carnets du grand chemin, Claude Roy, el Camus de los Carnets y, por supuesto, Canetti, Lichtenberg, Joubert, Chamfort, Rivarol… No sé por qué razón, en español la escritura fragmentaria tiende menos al aforismo y más al vuelo imaginativo y la greguería. Entre los nuestros recuerdo con cariño los Aerolitos de Carlos Edmundo de Ory (libertad metafórica, seguro azar) y ciertas fulguraciones de Joan Perucho y Rafael Pérez Estrada. Mis últimos deslumbramientos han sido el colombiano Nicolás Gómez Dávila (Escolios a un texto implícito, en Atalanta) y el poeta inglés Don Paterson, autor de un libro memorable: The Book of Shadows.

ÓC. ¿Por qué crees que en nuestro país este tipo de escritura es tan poco frecuentada?


JD. No lo sé, la verdad. Como ya he dicho, el fragmento entre nosotros suele tomar forma de greguería o fogonazo metafórico. Está muy bien, pero es una estrategia limitada, en última instancia. De todos modos, entre los escritores más jóvenes esta escritura comienza a practicarse con insistencia y resultados memorables. Ahí está un libro como Para qué sirven los charcos, del poeta Tomás Sánchez Santiago, que tiene el mismo carácter de miscelánea escrita siempre con mirada y lenguaje de poeta.

ÓC. ¿Cuánto hay de poesía en todas esas notas y aforismos?, ¿es una forma de trascender el propio margen de lo poético?


JD. Creo que sí. Después de Gran angular sentí un cierto agotamiento de lo que suele entenderse por poesía: me impacientaba todo el andamiaje retórico que trae aparejado el poema, la inevitable dosis de impostura verbal que supone (y que en otros momentos, lo sé, es uno de sus grandes atractivos, la raíz de su capacidad de persuasión). Supongo que perdí cierta fe en la poesía como género. Necesitaba reorientarme, cambiar el fondo de armario, como si dijéramos, para escribir otra poesía, más inmediata, menos marcada retóricamente y que, sin embargo, no perdiera ambición intelectual. Ahí sigo aún, sin saber muy bien si será posible. En cualquier caso, Perros en la playa es el diario de ese viaje, el testimonio de un intento por repensar antiguas certezas y al mismo tiempo volver sobre mí mismo, reponer fuerzas, hibernar un poco antes de volver a salir al mundo.

ÓC. Quizá observo en Perros en la playa un mayor desarrollo en algunas entradas frente a Hormigas blancas, que poseía un carácter más de iluminación, más aforístico. ¿Cómo lo ves tú?


JD. Creo que la respuesta a tu primera pregunta viene muy al caso en este punto. Podría añadir, tal vez, que la apertura del blog cuando el libro iba más o menos por la mitad forzó la incorporación de notas de otra clase: visiones de la calle, cosas que uno ve u oye por azar cuando sale de casa y que al anotarlas crecen y se ramifican, observaciones que uno recoge en sus paseos y que al escribirlas van entregando su sentido, siempre reticentes, siempre reservadas. Hubo una etapa en la que me obligué, en cierto modo, a escribir sobre los otros, sobre lo de fuera, como si sólo así pudiera ganarme el derecho, más tarde, al examen interior o introspectivo.

ÓC. ¿De qué manera se relacionan estos libros con un género (si se puede definir así) como el diario?


JD. En realidad, sospecho que este libro es mi forma de entender el género del diario. A lo largo de estos últimos quince años he llevado un diario, pero siempre de manera intermitente y, además, poco atento a sucesos cotidianos o epidérmicos. Esto de ponerme a decir que he hecho esto o aquello, o que me encontré con X y dedicarle algunas ironías, es algo que nunca me ha atraído. Me resulta trivial. Tampoco me gusta en los demás, salvo cuando se trata de un escritor que me apasiona y esa especie de diario notarial me ayuda a entender su obra, su forma de estar en el mundo. E incluso así, como en el caso de Thomas Mann, el resultado siempre me decepciona. Cada vez que he ensayado esa clase de escritura me he sentido ridículo. La veo como una impostura. Mi vida no tiene ninguna importancia para los lectores, salvo en la medida en que haya conseguido convertir mis experiencias personales en materia verbal, trascender lo cotidiano para crear una experiencia de lenguaje de la que otros puedan sentirse partícipes. Así que, por ese lado, los fragmentos de diario que aparecen en este libro tienen para mí el mismo peso, y hasta parecida intensidad verbal, que un poema.


ÓC. ¿Cómo se posiciona el narrador en tus textos? ¿Existen personajes que no quedan marcados como tal a la hora de enunciar algunas entradas?



JD. El narrador en mis textos es casi siempre un observador, también alguien que medita sobre lo que ve. Hay poca narración en mis libros, al menos en sentido estricto… Lo que sí hay es mucha afición al despiste, una oscilación continua entre la primera persona, la segunda y la tercera. A veces hablo de alguien que no soy yo y empleo la primera persona. Otras sucede a la inversa: hablo de mí en segunda o en tercera persona. En parte es consecuencia de mi deseo de borrar huellas y no dejar rastro. Pero también tiene que ver, supongo, con ese impulso de estilizar la realidad de que hablaba antes: estoy hablando de todos nosotros, en realidad no importa quién hace esto o aquello. Lo importante es detectar los rasgos de lo humano, nuestras virtudes y defectos, allí donde aparecen. Sospecho que llevo dentro un moralista, y que está en lucha constante con el poeta que también querría ser.



ÓC. ¿Existe alguna relación con la autoficción en estos dos libros?

JD. Creo que todo lo que escribo es autoficción, si por ello entendemos tomar los materiales de tu propia vida (experiencia vital, lecturas, imaginación…) y estilizarlos o sublimarlos formalmente de tal modo que puedan ser compartidos y asumidos y reencarnados por otros lectores. Carezco del talento para inventarme personajes, o al menos –a la vista está– no es algo que haya sabido cultivar hasta el momento. Sí hay, no obstante, mucha imaginación y mucha inventiva verbal, pero sospecho que puesta al servicio de las obsesiones y compulsiones del yo. En este sentido, al menos, este libro es una prolongación natural de mis libros de poemas anteriores.


ÓC. ¿Cuál es la mayor dificultad a la hora de ordenar las entradas y conseguir el ritmo del conjunto?

JD. Para mí al menos no supone ninguna dificultad. Es más, uno de los momentos más placenteros en la elaboración de este libro ha sido precisamente la etapa de montaje, el ir nota por nota y fragmento por fragmento revisando, reescribiendo y reordenando el conjunto. Supongo que uno busca una mezcla de coherencia argumental y variación dramática, como si ordenara los cortes de un disco y combinara temas lentos con otros más movidos, dejando los experimentos o los caprichos para el final de la cara A o la mitad de la cara B (como ves, sigo pensando en términos de vinilo). Algo así. Se trata, en realidad, de dejar que el material respire, de escucharlo atentamente, y luego obedecer la propia intuición. Lo más difícil suele ser decidir qué fragmentos deben quedar fuera, pero cuento con la ayuda inestimable de algunos amigos cercanos, en especial de de Marta Agudo, que es una lectora rigurosa y con una enorme intuición. Me ha ayudado muchísimo a cerrar estos dos libros: su labor de poda en Hormigas blancas fue espectacular.


ÓC. Ambos textos están cargados de una enorme sensibilidad poética, una gran sutileza, un muy interesante uso de la ironía y un inteligente cuestionamiento del propio narrador. ¿Qué opinión te merecen esos elementos como lector?

JD. Ojalá todos estos rasgos que ves en el libro estuvieran realmente presentes. Me interesa, sobre todo, el componente de burla, incluso la ironía lanzada contra uno mismo, el desactivar cualquier intento de presunción vanidosa del que habla en este libro. No siempre lo consigo, porque a veces la dimensión lírica excluye la ironía o necesita de la hipérbole para afirmase. Pero sí aparece, creo, en muchos aforismos y fragmentos breves: ironizar sobre uno mismo, cuestionar los presupuestos de la escritura, abre grietas por donde se cuela un aire muy saludable para todos, incluido el lector; es un aire de confianza, de complicidad. Tengo siempre muy presente ese «No te pongas estupendo» de Valle-Inclán, ese aviso a navegantes con tendencia a la pose y el pedestal, sea cual sea. Por otro lado, toda escritura tiene una dimensión retórica, y la distancia que separa esta retórica necesaria de la afectación y el artificio embaucador es muy pequeña, casi imperceptible: antes de que te des cuenta, ya has caído en la trampa. La ironía me sirve para vigilarme, y también quizá para hacerle saber al lector que estoy atento, que me vigilo. Como ves, asoma de nuevo el moralista que ama la poesía pero está en pugna con ella.

AFINIDADES: CUATRO INÉDITOS de JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ


MALAS HIERBAS



Perturbamos la noche

que recorren sin pausa las hormigas,

un hades diminuto

donde no están los muertos.


La mano sostiene su pequeño poder

y otorga vida o muerte.


Un haz de pálidas raíces

como tallos lunares,


breve ofrenda de la tierra a la tierra,

botín de nadie para nadie en la luz.



CIENCIAS NATURALES


Al lado de la autopista, buscábamos las presas. La cacería apenas había comenzado. Lo supimos al abrir lentamente los frascos y aspirar su perfume, que se pegó a la piel como un sudor ajeno. Era el rastro invisible de las tareas escolares. Nada nos delataba, sin embargo, a no ser el zumbido en medio del bosque de alfileres. Cultivábamos una altivez secreta casi como un dictamen: un uniforme gastado por el miedo.

Fuimos culpables de tan pequeñas muertes. Otros eran más crueles. Lo serán todavía. Aprendimos ritos que ensucian nuestros gestos, contraseñas que convierten en un pacto el perdón.



DESCAMPADO


Manchas de un verde polvoriento entre los pecios industriales. Son invisibles los insectos. La profusión de nombres en el muro resulta más obscena que los torpes garabatos que imitan órganos sexuales, como si cada nombre insistiera en un vacío, en el anonimato tan inútil de sólo estar ausente. Qué adolescencia traza los dibujos que persiguen algo que es más, menos que el sexo, lejos del animal y de pronto tan lejos del orden de las calles.

La ciudad ignora sus fronteras.

Es mediodía, hora de deserciones y fantasmas.



CAMBIO CLIMÁTICO


La repentina desnudez de la higuera,

la multiplicación monstruosa de las células,

el azúcar derramado en la noche

que al igual que la muerte

convoca a las hormigas,

la sangre que se estanca en el tubo de ensayo,

la multiplicación milagrosa de las células,

el olor del otoño, la lenta

putrefacción que macera las hojas

en un oro mortal,

el petirrojo de pronto sobre el muro,

vocero del invierno,

los ojos del vigía quemados por la luz,

el miedo militar

que disimula el pájaro de nieve.


[poemas pertenecientes al libro inédito Un corte que no sangra]

AFINIDADES: LA PECERA SUBTERRÁNEA (Amargord, 2011) de PILAR FRAILE


9



Debajo de la concha rosácea de molusco brillante, de puntas escabrosas, debajo de
la suave y venenosa escama de lagarto, debajo de la beatífica gris y púrpura llena
de ácaros de polvo, debajo de la viscosa y dulce transparente, del talco
enmohecido, de la grasa animal, ahí
brota mi sangre.
Sucia y resplandeciente.


Padre obrero de las fábricas de la paciencia
padre en cuyos ojos crecen las flores del invierno

en mi retina duerme un millón de cadáveres. Vientres abiertos debajo de la tierra
ansiosos de grasa y pan. Y el anhelo de soñar con caballos.


Subo sobre su grupa invisible. No galopo.




11


Me venderé por ti. En el escaparate de los simios de seis dedos, en la estantería de
las luciérnagas envenenadas. Me venderé por ti sin tu cabeza. Flotando en el
reguero de mis sesos lavados con lejía.
Venderé la limpieza de mis pulmones, el acuoso latido de mis ojos
vacíos sobre un cuenco.


En el escaparate de los pájaros enormes, pájaros tuertos que liban
como insectos prehistóricos, me venderé por ti.


Con las monedas impuras alimentaremos el alma-alacena de los muertos.



31

Los muros de los corredores son de una aleación desconocida, algo que las manos no pueden deformar, ni las herramientas.


De noche encogemos nuestra espalda


como una espalda de tritón y nos ahuecamos en los rincones oscuros


a escuchar el eco.


Dónde está nuestra cabeza de león


nuestros muslos de caballo sanador.


Cada noche con nuestros cuerpos se encienden las lámparas, con nuestro esternón, con nuestro débil latido cada noche. Cada noche en nuestros cuerpos hay más materia oscura.


Cada noche nuestra oscuridad nos llena como un caballo ardiente.


A lo lejos, refulge el maná líquido de las pantallas.

AFINIDADES: ENTREVISTA A JAVIER MORENO, AUTOR DE ALMA (LENGUA DE TRAPO, 2011)




















Javier Moreno, escritor y amigo, responde amabalemente al cuestionario que le planteé después de la alucinada lectura que hice de su libro Alma (Lengua de trapo, 2011). Junto a Perros en la Playa (La Oficina Ediciones, 2011) de Jordi Doce, una de las obras en prosa que más he gozado en lo que va de año. Las dos, a mi juicio, resultan excepcionales.

ÓSCAR CURIESES. ¿Qué diferencias encuentras (además de la extensión) entre tus novelas anteriores, La hermogeniada y Click , y Alma?

JAVIER MORENO. La diferencia esencial está en la manera de afrontar la ficción. En Alma el autor no se camufla tras la máscara de los personajes sino que se ofrece directamente al lector. Se trata de tematizar la intimidad. Lo curioso es que partiendo de una intención autobiográfica acaben por aparecer personajes que van cobrando paulatinamente peso y carácter durante el transcurso de la novela. Yo fui el primer sorprendido por esta circunstancia.


ÓC. ¿Por qué un título como Alma?
JM. Tiene al menos dos sentidos. Uno, el personal, hace referencia a un intento de mostrar lo más íntimo (mi alma, restando al término cualquier connotación de trascendencia). El segundo tiene que ver con el nombre de la carpeta de ordenador donde María, el personaje femenino, almacena las imágenes escaneadas de los objetos y personas que tropieza. En ambos casos subyace la idea de alma como archivo.


ÓC. En algunos pasajes de Alma insertas historias que se podrían considerar historias dentro del a historia. Por ejemplo el de los reyes magos y otros. ¿Qué relación en ese sentido guarda esta novela con Atractores Extraños, tu libro de cuentos?
JM. Alma es una especie de laboratorio de géneros. Si quería ser fiel a mí mismo no podía dejar de lado los diálogos, los microensayos o los relatos. Tenía claro desde el principio que este libro sería una oportunidad de ejercitar todos los recursos que tengo a mi disposición como escritor, no por una motivación exhibicionista sino llevado por la convicción de que una subjetividad (no solo la mía) no puede ser agotada por una voz exclusivamente confesional. El relato es un recurso más dentro de este ‘programa’.

ÓC. ¿Es Alma una suerte de autoficción?
JM. Creo que solo en apariencia puede considerarse Alma como autoficción. Apenas hay fabulación cuando hablo de lo estrictamente personal. Por otra parte, lo ficcional mantiene su propia autonomía sin apelar a lo biográfico. Lo que sí se da en esta novela es testimonio del tránsito de lo biográfico a lo ficcional. Alma es, de hecho, una novela sobre esa transición.


ÓC. ¿Qué relación mantiene con lo aforístico? De manera recurrente se insertan frases que rompen el discurso principal para hacer una reflexión y después retoman el texto donde lo dejaron, ¿por qué?
JM. Creo que tiene que ver con lo que comentaba antes, con una voluntad de exhaustividad en el sentido de abarcar todo lo que me interesa, incluido el ámbito de la posibilidad. El discurso de un sujeto se estructura según niveles de lenguaje relacionados entre sí. A efectos prácticos, la sentencia aforística sirve de algún modo para despersonalizar, para hacer descansar al lector de la carga subjetiva que predomina en dicho discurso. Cinematográficamente correspondería al paso del primer plano al plano general.


ÓC. Es una prueba de fuego sostener un narrador en primera persona durante tantas páginas y conseguir que el lector no se aburra. ¿Cómo te lo planteaste? ¿Qué estrategias has utilizado?
JM. Creo que la clave está en el montaje, en la estructura de la propia novela que se basa en la alternancia ritmada de diálogos, sentencias, reflexiones, confesiones, etc.


ÓC. El ritmo es uno de los elementos más importantes del libro. El lector, avanza, avanza, avanza… y no parece cansarse de leer hasta llegar hasta el final. ¿Por qué te interesaba ese tempo frenético?
JM. Tiene que ver con mi manera de entender el tiempo. Mi conciencia funciona así. Solo he tenido que dejarme llevar. De este modo he logrado una naturalidad que creo que se contagia espontáneamente al lector. Esta naturalidad, esta aparente despreocupación por los códigos genéricos y retóricos puede dar la impresión de aliterariedad. Nada más lejos de la realidad.


ÓC. A veces Alma parece escrito como escritura automática, aunque sin ápice de irracionalidad, o, al menos, no en el sentido en el que lo usaban los surrealistas. ¿Estás de acuerdo?
JM. De acuerdo. La lógica es muy importante para mí. Una lógica que tiene que ver con la poesía. Cada frase de este libro está largamente meditada; y sin embargo las frases fluyen, una tras otra, con aparente liviandad. Si este libro tiene alguna virtud creo que esa es una de ellas.


ÓC. No sé si calificar esta como una novela en la que no pasa nada pero en donde pasan muchas cosas. Su estructura no es la de principio, medio y desenlace; o no lo es convencionalmente. ¿Por qué?
JM. Alma no es una novela con trama, si entendemos trama en el sentido convencional de la palabra. Para mí la trama tiene que ver más con el tejido y la textura de las palabras. Las cosas aparecen y desaparecen con la misma facilidad a lo largo de la novela. Me interesa mucho un tipo de estética que se encarga de mostrar las cosas al tiempo que revela su inconsistencia, su estar al borde de la desaparición. Tiene que ver con el mono no aware japonés, pero también con las pompas de jabón.


ÓC. ¿Qué relación has mantenido con los personajes a lo largo de la escritura? Son bastante diferentes entre sí. ¿Te has llevado bien con ellos desde el principio o tuviste problemas con alguno?
JM. Los personajes brotaron de manera espontánea. Me dediqué a observar cómo aparecían, como crecían y se desarrollaban. Mi actitud era la de una atención absoluta. Esta novela, como dije anteriormente, tiene que ver mucho con la posibilidad, con la narración de la posibilidad. Para ello era necesario una atención constante y una actitud receptiva. Una renuncia al esfuerzo, en el sentido voluntarista de la palabra. Los personajes eran inicialmente potencias que se han ido materializando con el decurso de las páginas. Me interesaba mostrar al lector la forja de los personajes, el making of.


ÓC. El aliento poético está muy presente en el texto, de hecho, se insertan algunos poemas a lo largo del mismo y también se critican las lecturas de poesía de una manera contundente, divertida e irónica. ¿Qué relación mantiene ese género con tu novela?
JM. Muchísima. Aunque su lirismo sea contenido, esta novela quizás sea la más poética de las que he escrito hasta el momento.


ÓC. La realidad está muy presente en tu novela, ¿la abordas desde una perspectiva posmoderna?
JM. Yo no diría eso. Llevo tiempo buscando caminos alternativos a los de la narración posmoderna. Sin renunciar a los logros, muchos de ellos admirables, de la tradición posmoderna, creo que la manera de afrontar lo autobiográfico, así como la noción de temporalidad que se baraja en Alma me acerca mucho más a autores como Benjamin o Warburg, autores que escapan al núcleo de dicha tradición.


ÓC. Gracias, Javier.
JM. De nada, Óscar.

AFINIDADES: ENTREVISTA A JAVIER MORENO/ ALMA. (FRAGMENTO)



UN FRAGMENTO DE ALMA (LENGUA DE TRAPO, 2011) DE JAVIER MORENO

CONSERVA esta pelota, hijo, tómala entre tus manos, acostúmbrate a su tacto, aprende de su vacío. Debes saber que esta pelota es mucho más que los 2’7 gramos de celuloide que le dan forma, que lo que importa son los centímetros cúbicos de nada que aloja en su interior. 33’5 centímetros cúbicos de vacío. La edad de nuestro señor Jesucristo, hijo mío. Es el vacío lo que hace de los seres algo maravilloso. Todos llevamos algo de ese vacío en nuestro interior, pero ningún ser resulta tan privilegiado como la esfera. Una superficie semitransparente cerrada sobre el vacío. Lo más parecido a una pompa de jabón. ¿Recuerdas cuánto te gustaba jugar con las pompas de jabón? Por eso la esfera es la metáfora perfecta, algo así como el germen de todas las metáforas, porque el vacío es lo que permite poner en relación cualquier cosa con cualquier otra, porque todos llevamos en nuestro interior algo de ese vacío. Todos somos hermanos en el vacío. Cuando vamos al súper y pasamos de largo ante los Phoskitos a pesar de tus pataleos y tus gritos y tus lágrimas que quedan sin consuelo. Analiza ese instante, hijo, piensa en ese momento. Eso es el vacío. Los números están basados en el vacío. El poder, piense lo que piense la gente, es un lugar vacío. Cada vez más vacío. ¿Y los domingos, hijo, has pensado en los domingos? El domingo es el vacío de la semana. Llegará un momento, hijo, en el que muchos echen de menos al Generalísimo, porque el Generalísimo era una presencia, aunque a veces se confundiera fácilmente con el vacío. Y este es el secreto del cuerpo benemérito, una doctrina que solo puede ser transmitida a los iniciados, y tú ya eres uno de ellos. Eres uno de los nuestros, hijo. Fíjate en el tricornio. ¿Lo ves? No, así no, míralo desde este lado. Dime lo que ves. (A Eduardo le pareció que el tricornio adoptaba la forma de una de esas naves espaciales que salían en las películas de ciencia ficción que ponían en televisión durante la sobremesa). Sí, entiendo que el asombro te deje mudo. Lo has adivinado. Siempre has sido un crío listo. Es la forma del conjunto vacío. Un círculo tachado. He visto cómo lo dibujabas en tu Telesketch, una vez tras otra. Tú tendrás suerte, hijo, puedo entrever que el futuro estará rebosante de vacío, que allá donde uno dirija la mirada se encontrará con el más alucinante de los vacíos. Hijo mío, no sabes cuánto te envidio. Y de entre todas las pelotas, ninguna como la del ping pong. Olvídate del balón de fútbol, de las pelotas de tenis… La de ping pong es la única hecha de celuloide, el mismo material con el que se fabrican las películas, ¿sabes? El ping pong es un misterio. Si uno sigue el rastro de la pelota en su recorrido sobre la mesa, entonces es como ver una película, una película proyectada por una cámara única, irrepetible, maravillosa. Y es siempre una película que trata sobre el vacío, sobre el secreto del mundo; y cada golpe de raqueta es un giro inesperado, una pequeña catástrofe, una manera de precipitar la película hacia un final liberador. Como cuando explotaban aquellas pompas de jabón. ¿Me oyes? ¿Me escuchas, hijo mío?

AFINIDADES: CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE POÉTICAS




  CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE POÉTICAS


La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real.
                                                                                                               Edgar Morin


El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. Las literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.

Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada –a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo– y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos –que, en realidad, nunca lo fueron– porque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso.

Por todo ello queremos reivindicar como legítimo y propio de la(s) poética(s) panhispánica(s) actual(es) los siguientes elementos:

Escritura(s). En plural. Modos del lenguaje que se encuentran. Ningún programa prescriptivo. Huellas. Rescoldos a modo de conceptos, de cruces, de intuiciones. Ninguna tabla de la ley. No sabemos. Quizá sean un modo de operar, de practicar la literatura. Ese acontecimiento ignoto. No sabemos. Disparan la semilla de lo por hacer y de lo hecho. No sabemos. Mueven a la acción.

Tradicion(es). En plural. Linajes incrustados, desde siempre, en nuestra modernidad, en nuestra memoria literaria. Linajes que se activan y se iluminan desde el presente y de los que debemos hacernos merecedores. Como afirmó Eliot, la tradición «no se puede heredar, y si la deseas debes obtenerla con gran esfuerzo». Cada poeta se forja y construye su tradición, su propia cadena de ejemplos y magisterios, y este esfuerzo es en sí mismo un acto poético, una intervención en el mundo. Puede ocurrir –y de hecho ocurre– que este esfuerzo ponga a prueba nuestra capacidad de asunción cognitiva o de mera comprensión, incluso a lo largo de toda una vida de esfuerzo. La dignidad e inteligencia vitales consiste entonces en asumir esta discapacidad en vez de darle el formato autoexculpatorio de lo incomprensible, lo hermético, lo bárbaro y despreciable. Imposible simplificarla, esencializarla, despotenciarla a través de marbetes o etiquetas reductoras. Imposible normativizarla en interés propio, mediante operaciones espurias de exclusión o ninguneo. Voces habitadas para nuestro presente y nuestro futuro.

Heterodoxia(s). En plural. Nunca una lectura unívoca de lo poético, no podemos aceptar como obvio ni la desaparición del habla ni el habla homogeneizada. La palabra poética implica desborde, intersubjetividad, entramado conectivo, intersticio, complejidad. Y significa todo ello porque dialoga con lo humano.

Poética(s). En plural. No hay una poética una que convierta a las demás en otras. No hay norma, no hay centro natural o tácito. Queremos (re)afirmar y defender el deseo y la probada capacidad de convivencia de poéticas diversas que han demostrado en los últimos años su resistencia a la codificación. No precisamos para construir o apuntalar una identidad la negación del Otro. No vivimos la alteridad como amenaza, sino como nutriente y condición necesaria para la construcción de nuestra posible identidad colectiva y personal.

Hibridez y Diversidad(es). En plural. Creemos que la poesía no es mercancía, no es hija de la rentabilidad económica. Tampoco de las ideologías. La poesía es una multiplicidad de pájaros, aves raris, aves migratorias, que ponen su nido en lo alto, alejado del manoseo y voracidad de las alimañas y carroñeros. No podemos, por tanto, hablar de «una» poesía, sino de «poe-diversidad», en constante vuelo, en constante cruce, en constante mestizaje. Y no enjaulada, sino libre, puede ser del mundo, desde el mundo, con el mundo. Pero siempre «haciendo mundo».

Pensamiento(s). En plural. Desconfiamos de los falsos dualismos (razón y emoción, realismo e irracionalismo, público y privado, naturaleza y cultura…) en los que se ha querido encerrar lo poético. Se trataría, como dice Miguel Casado, de «ampliar la noción de pensamiento, extenderla a todos los movimientos de la mente, a uno y otro lado de la conciencia, a todos los movimientos interiores del lenguaje que de modo constante nos recorren y atraviesan». En definitiva: destacar el carácter desestabilizador y genésico de la palabra poética como apertura del pensamiento.

Realidad(es). En plural. La relación de lenguaje y realidad es compleja, porque ambas son complejas de por sí y más cuando se relacionan, influyen, comunican. Es simplista y equívoco detenerse en un estilo o propuesta, en una sola manera de abordar esa difícil exploración de la materia (humana y no humana) que llegará a ser poema.

Subjetividad(es). En plural. Sin menoscabo de que cada uno/a pueda o quiera llevar la voz poética adonde crea conveniente. Todas las formas de enunciación tienen sentido y no seremos nosotros quienes juzguemos la pertinencia de lo que cabe o de lo que debe desaparecer.

Emoción(es). En plural. No codificadas, no predeterminadas en un calculado ejercicio de causa-efecto practicado desde las inevitables limitaciones del poeta sino trascendidas y reveladas junto a él en un proceso que hermana escritura y lectura, que convierte al lector en agente activo y co-productor de sentido.

Lector(es). Recepciones. Por todo lo anterior reivindicamos el respeto a la inteligencia y creatividad lectoras, a la libérrima capacidad de sorprenderse y sorprendernos de aquel que generosamente se acerca a un texto para darle vida; a su derecho inalienable de que nada ni nadie se haga garante ni faro de sus emociones, su criterio, su infinita libertad.

Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario.


Y para que así conste lo firmamos en Madrid a 17 de mayo de 2011.


(el primer listado de firmas de la Carta se publicará a partir del lunes 23 de mayo) 


*La forma de adherirse a dicha carta consiste en enviar un correo a firmas.cartabierta@gmail.com indicando nombre y apellidos, ciudad, país de residencia y profesión ú ocupación. Para adherirse hay un primer plazo de 6 días naturales, hasta el lunes 21 de mayo próximo, ya que el martes confeccionaremos la primera lista de adheridos. Aunque luego siga aumentando conviene rapidez en la primera confirmación. 

AFINIDADES: PRESENTACIÓN DE 7-LOS PERROS DEL CIELO

















El próximo sábado, 21 de mayo a las 20:00 h. en la librería Arrebato de Madrid, presentaré junto a Yaiza Martínez su último libro titulado 7-Los perros del cielo (Leteo, 2010). Es un libro excelente que me ha forzado a reinventarme como lector, al igual que me sucedió en otoño con Reses (Trea, 2008) de Esther Ramón. La poesía de Yaiza rompe las expectativas del horizonte lector y nos invita a construir un nuevo alfabeto poético. En el próximo número de la Revista Nayagua aparecerá una extensa reseña sobre el libro. A continuación copio un fragmento.

(Fragmento de 7-LOS PERROS DEL CIELO)

Al cerrar los ojos,

luego bajaron la barbilla hasta el esternón,
reconocieron la disgregación de la luz,
el número


Se sentaron ambas, una enfrente de la otra,
alrededor de una tosca mesa de madera


bebieron la misma luz con bocas distintas
pronunciaron el molde
de saber dar


Las estrellas fueron esparcidas sobre la tabla como arena
-no cayeron nunca sin horma
pues la sustancia y la gracia fueron siempre
la gravedad del texto
o de las oraciones


Ella vino así hasta Granada, la ciudad dentro de un círculo,
a recordarme: cómo de la mandorla surge
la cabeza
cómo la dedicación al fruto requiere
una previa dedicación incondicional
del hombre poderoso hacia la carne


Requiere reiterar- por el verbo
la forma de la rotura de la luz
sobre la mesa más humilde
pronunciar cualquier
encabalgamiento – la vibración de los siete colores
en cualquiera de las redes carnosas – en el tierno jengibre o en el hijo
que echará a andar para alejarse
sometido al ritmo
de los planetas bajo sus pies.


Sólo nos queda, me dijo siempre: dejar caer la sal
sobre las hojas.

(YAIZA MARTÍNEZ)

AFINIDADES: HOMENAJE A LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

















El próximo 17 de mayo de 2011 a las 19:30 en el Ateneo de Madrid se llevará a cabo una lectura colectiva en homenaje a las Brigadas Internacionales en la que participarán un montón de poetas españoles con la lectura de textos de poetas extranjeros, brigadistas o de producción propiaPresentan: Severiano Montero y Ana Pérez Cañamares.

(Recomiendo el excelente ensayo que escribió Niall Binns titulado La llamada de España. Escritores extranjeros en la Guerra Civil [Montesinos, 2004] )